Ventajas e inconvenientes de las heramientas síncronas de colaboración online

Sobre las herramientas asíncronas y síncronas de colaboración online:

Un elemento clave en la utilización de las herramientas de comunicación síncronas y asíncronas con finalidades educativas es la gestión del tiempo. En un entorno comunicativo asíncrono el alumno puede acceder al aula virtual o al foro de debate en cualquier momento, así como hacer aportaciones después de un período de reflexión. En las modalidades asíncronas, el alumno dispone del lujo del tiempo. Los mensajes se envían según la conveniencia de los participantes, dándoles tiempo para leer, procesar y, si es el caso, responder. No obstante, por esta misma razón una reunión o seminario podría alargarse excesivamente en el tiempo, lo cual debería considerarse en su planificación.
En un entorno síncrono se ha de coordinar el tiempo con un grupo disperso geográficamente y organizarlo de manera que todos puedan participar en similares condiciones. El chat, o cualquier forma de debate "on line" en tiempo real, difícilmente permite desarrollar un debate productivo o participativo y, con frecuencia, se reduce a un intercambio entre dos personas con escasa profundidad en los contenidos. Es posible que un participante, que quiera responder a un mensaje dejado vanas líneas antes, no pueda hacerlo de modo inmediato debido al número de participantes o a la velocidad de la conexión. Al desarrollarse en tiempo real, los alumnos que escriben más rápido pueden sobrecargar de mensajes el chat sin respetar unos tumos de participación. Por otro lado, en grupos formados por personas de diferentes países y/o continentes las diferencias horarias son muy importantes en la planificación de la participación. Todo esto no quiere decir que la formación síncrona no tenga también aplicaciones oportunas. Puede ser especialmente útil en reuniones con dinámicas de "brainstorming" o para el uso educativo de la pizarra electrónica. En cualquier caso, para que esta herramienta de comunicación funcione bien es necesario que el grupo de participantes sea reducido, tenga en cuenta las diferencias horarias y establezca procedimientos para una participación equitativa de todos los miembros del curso.
Desde el punto de vista del profesor, el tiempo necesario para desarrollar este tipo de intervención educativa es tres veces mayor que el empleado en una clase presencial. No basta con que el profesor prepare su material y lo deje en la web. Al menos una vez al día, deberá examinar el sitio para responder a las cuestiones planteadas por los alumnos, dar avisos, sugerencias, o simplemente hacer ver y sentir su presencia. Aunque la cantidad de tiempo necesaria pueda parecer desalentadora, el nivel y la calidad de la participación por parte de los alumnos, puede ayudar a valorar positivamente el tiempo empleado.
Pueden existir dificultades con la gestión de la información. La sobrecarga informativa suele ser la causa más común en el abandono anticipado de los alumnos en cursos "on line". Sienten impotencia para manejar la cantidad de información que se va acumulando a medida que el curso se desarrolla; manifiestan ansiedad ante la tardanza en obtener algunas respuestas o tienen dificultades para navegar "on line" y seguir el hilo de los debates. Con la adicción informativa ocurre lo contrario. Los participantes pueden comenzar a "empacharse" con intercambios de correo electrónico o contribuciones a los diferentes foros del sitio del curso; se desarrolla un sentido de urgencia, unido a la frustración por la falta de respuestas rápidas de los demás; necesitan más tiempo para acaparar datos e información, que escapan a los objetivos reales del curso; pueden llegar a aislarse socialmente al pasar mucho tiempo conectados a Internet. En estos casos, el propio alumno no es consciente de ello y el profesor debe asesorarle para gestionar correctamente su tiempo. Conrad y Croweil (1997) ofrecen las siguientes sugerencias para personas que manifiesten este problema:
  • Establecer un tiempo específico cada día para leer y responder a los mensajes, en vez de hacerlo a lo largo de todo el día.
  • Esperar para responder a un mensaje que ha llegado y ser cuidadoso en lo que se dice y cómo se dice.
  • Establecer prioridades claras a la hora de tratar los mensajes y categorizar los por importancia y urgencia en la respuesta.

Con frecuencia las propuestas de cursos "on line" se diseñan sobre la base de una duración temporal similar a la desarrollada en la enseñanza presencial (trimestres o semestres). Esto puede inhibir un desarrollo adecuado del curso, que con frecuencia toma un ritmo propio que definen los participantes. En cualquier caso los alumnos necesitan aprender a dividir su tiempo en tareas: leer el material asignado para preparar el debate "on line", leer las contribuciones de otros compañeros y preparar las propias, participar en pequeños grupos de trabajo, y completar las demás tareas del curso. El formador puede ayudar a este proceso ofreciendo material de lectura en tamaños manejables, intentar hacer respetar los límites temporales para los debates de un tema particular y establecer pautas para la participación. Si se comparte el tiempo del aprendizaje "on line" con otros cursos presenciales en el momento en que los requerimientos de éstos suban (por ejemplo, en períodos de exámenes), la participación menguará.
Palloffy Pratt (1999: 52-53), a partir de su experiencia en entornos educativos telemáticos, han elaborado una serie de técnicas para la gestión del tiempo que se resumen en la siguiente tabla:

Problemas
Respuesta del formador
Carencia de participación, o participación reducida, por parte de uno o más alumnos, debido a la sobrecarga de información.
Tener un contacto personal para determinar las causas.Sugerir el establecimiento de un tiempo diario exclusivamente para leer.Establecer dos tiempos por semana para responder.Preparar la respuesta en un procesador de texto y, posteriormente, copiar-pegar en el sitio del curso.Ayudar en la gestión de las lecturas extras para el curso.
Sobrecarga de información debido a una gestión u organización inadecuada de la información.
Estar seguros de que los alumnos están enviando mensajes adecuados a los foros de debate y corregirlo si es necesario.Añadir foros de debate si es necesario, para separar y organizar el material.Presentar lecturas extras en cantidades razonables.Si el grupo es grande, dividirlo en pequeños grupos de discusión.Establecer un tiempo limite para el debate de un tema (por ejemplo, uno o dos semanas por tema).
Uno o más alumnos manifiestan ansiedad.
Establecer un contacto personal para dar confianza al alumno.Dar respuestas de apoyo cada vez que el alumno intervenga hasta que la ansiedad se reduzca. Asegurarse que el alumno se encuentra a gusto con la tecnología que se está utilizando. Animar a la preparación de mensajes en un procesador de textos y, posteriormente, copiar-pegar en el sitio del curso, antes que responder a los mensajes de modo instantáneo.
Carencia de participación debido a dificultades técnicas.
Establecer contacto personal con los alumnos para proporcionales formación y asesoramiento en el uso de la tecnología. Contactar con el administrador del sistema para resolver problemas que están fuera del control del profesor y el alumno.Disponer de un apoyo técnico accesible para los alumnos.
Reducida participación debido a problemas con la privacidad.
Establecer contacto personal con los alumnos para determinar la naturaleza del problema y animar a la participación.Ofrecer respuestas de apoyo a los mensajes de los alumnos para reducir la ansiedad y animar a la participación.Dar publicidad a cualquier fallo de seguridad de modo inmediato, para que el administrador del sistema actúe y cambie contraseñas si es necesario.
Excesivo número de mensajes, acompañado de la irritación con otros que no pueden seguir el ritmo de participación.
Establecer contacto personal con el alumno para ayudarle a gestionar el curso y proporcionarle feedback sobre la participación. Sugerir que se conecte al sitio sólo una vez al día.Limitar los mensajes a dos por semana.Limitar la longitud de los mensajes.
Otra variable de interés es el tamaño de los grupos. En un entorno síncrono los tamaños de los grupos deberían ser bastante reducidos para permitir la participación de todos y prevenir la sobrecarga de información. De cinco a diez miembros podría considerarse un número ideal. Los grupos asíncronos, sin embargo pueden ser mucho más grandes (20 ó más participantes pueden llevar a cabo una experiencia exitosa en un entorno asíncrono. No obstante, el éxito depende de las capacidades del formador como dinamizador, su conocimiento del medio electrónico, el contenido que se debate y estudia y los medios a través de los cuales tiene lugar la exploración del contenido.

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